Otro día gris y húmedo. Estaba deseando que llegase de verdad la primavera en este  rincón del mundo para salir a fotografiar la vida que fluye por las calles con buen tiempo. En un día como éste pocos salen a disfrutar de un paseo bajo la lluvia.

La humedad calaba hasta los huesos, pero no podía aguantar más encerrada en aquellas cuatro paredes trabajando a destajo editando imágenes durante horas para entregar a tiempo los encargos.

Cogí mi pequeña cámara, el paraguas, me abrigué lo suficiente y salí a respirar aire fresco y capturar las imágenes que la lluvia me estaba ofreciendo. Los días grises, ausentes de paleta de colores, también ofrecen imágenes que captan mi atención. Disparo a calles solitarias dignas de un blanco y negro acorde con el día. Escenas bucólicas de bajo contraste.

Me emociono.

Hacía poco tiempo había oído decir a una fotoperiodista, ahora reconocida por su larga trayectoria pero caída en el olvido, que un fotógrafo dispara con el corazón. Y un amigo sentenció la frase con «… y apuntan a las emociones.»

Qué difícil es encerrar en un recuadro todas estas emociones que una escena te provoca y, a veces, me pregunto si realmente soy capaz de reproducir esa realidad espacial sobre una superficie plana.  Y también me vino a la mente aquel pensamiento que había leído, hacía tiempo ya, de Escher «la admiración es la sal de la tierra».

Y así, absorta en mis pensamientos y emociones, me di cuenta que mis pies estaban al borde de un charco. Cuando bajé la mirada me vi reflejada en un espejo de agua cuya imagen se rompe por las ondas que las gotas de lluvia producen al caer. Y Escher volvió a mi mente con su obra titulada «Los Tres Mundos». Y yo quise, por un momento, saltar dentro de uno de esos mundos en el que se recortaba mi silueta tapada con un paraguas.

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De esta manera comenzaba mi serie de autorretratos. Con esta foto me presentaba a un concurso organizado por Photoespaña basado en los autorretratos de Vivian Maier. Mujer enigmática, artista, solitaria, fotógrafa por vocación, niñera por obligación. Su forma de ver el mundo que la rodea y a ella misma dentro de él me fascina.

Fotografiar es conocerse a uno mismo.