Ganas de libertad, espacios abiertos y carreteras infinitas y solitarias.

Una pequeña cámara para ir tomando apuntes. Cada foto que hago es una reflexión introspectiva sobre mis sentimientos y pensamientos.

El silencio penetra en mi cabeza. Todo problema me resulta lejano en un lugar como éste, con horizontes infinitos y llenos de incertidumbre. Y esa incertidumbre es lo que hace la vida más interesante.

Conducir hacia lo desconocido, sea bueno o malo. Pero siempre descubriendo algo nuevo.

Los paisajes de Campo Azálvaro siempre me atraen por algún motivo. Me resulta un lugar nostálgico, mágico, solitario, pero a la vez, inhóspito y hostil.

Esa contrariedad me atrae.