Todo parte de un sueño. Y como casi siempre, los sueños son confusos al despertar, difusos y sólo se recuerdan imágenes sueltas.  Y de entre esas imágenes sueltas algunas quedan más claras en mi mente.

En mi sueño sostengo entre mis manos unas ampliaciones a tamaño A4 de unas fotografías hechas a un árbol en el centro de un paisaje, mitad cielo y mitad llanura. Es un árbol bajo diferentes cielos y condiciones de luz. Después una palabra: «ONE». En mayúsculas.

Al despertar me quedo confusa pero con esas imágenes fijas en mi mente. Hay sueños que parecen como mensajes del subconsciente.

A los pocos días siento la necesidad de coger el coche y buscar ese árbol. Finalmente lo encuentro. El árbol  y el paisaje se asemejan sorprendentemente bastante al de mi sueño. Y desde ese momento comienzo a fotografiarlo.

Casi un año después de encontrar ese árbol y haberlo fotografiado durante siete u ocho meses, ignoro el significado del árbol y el porqué de la palabra ONE.

En cada foto que le he hecho y procesado he querido dejar reflejado un estado de ánimo en el momento de hacer click. Ir a visitar y fotografiar ese árbol se convirtió en una especie de terapia, una forma de expresión y de dejar salir lo que llevaba dentro en cada visita al lugar.

La última foto es un símbolo que porto conmigo como si fuera un totem, que me recuerda a ese árbol de mis sueños.