ilusión, juegos y naturalidad

La Primera Comunión es un día muy señalado para los niños y sus familias. La sesión de fotos en exteriores para tener un recuerdo de esta etapa puede ser una experiencia muy divertida para los niños. Es un reportaje personalizado donde los padres escogen dónde realizarlo (en el campo, en una playa, en el pueblo familiar, en la ciudad, en un parque) y con objetos que son cercanos a los niños (por aficiones y gustos), o sus mascotas. También los padres y los hermanos pueden hacerse fotos con el niño/a para que el reportaje sea más completo.

Es muy importante que los niños se sientan a gusto durante la sesión. He trabajado con niños con personalidades diversas: desde los más hiperactivos hasta los más tímidos e introvertidos. Es necesario explicarles que no es algo que se les imponga por obligación y que se deben de tomar como un juego, que no tienen porqué ponerse nerviosos ni tener miedo. Ésto último va más asociado a los niños tímidos. Me gusta que se sientan tranquilos y para eso llevar a su mascota, su hermano, su juego favorito etc… es importante para que sientan que tienen un apoyo emocional y centren ahí su atención y no a la cámara. A los que son más extrovertidos e incluso hiperactivos me gusta dejarles ser ellos mismos, dejarles correr, expresarse, escucharles y hablar con ellos. Es una forma de crear un vínculo que les de pie a concentrarse en ese momento concreto, dejándoles pasear tranquilamente y llamar su atención sobre el canto de algún pájaro o que simplemente miren a su alrededor y se distraigan. Así se gana en naturalidad.  

Las sesiones junto con sus hermanos sirve para que se relajen y ayuda a romper el hielo. Se olvidan de la cámara y se dejan llevar por sus juegos, miradas y complicidad.